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Poesía insomne
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Adi Aixa
Ale Dattole Iris Cristina
Aramburú María Rosa
Ardid Gambino Manuel
Arre Jessica Soledad
Aybar Victor Alejandro
Balducci Luisa María
Ballester Máximo Roberto
Barberena María del Rosario
Barros Griselda
Bavio Susana
Bedetti Ana Belén
Bustamante Myriam
Canavelli Pablo Javier
Carpi Elizabeth
Castro Olivera Silvina
Chotro Irma Gladys
Cobeñas Cecilia
Correa Miriam Aleli
Corti Mauro
Declerk Patricia Alejandra
Dicenzo Javier
Dobaño Victoria Inés
Escuer María Fernanda
Fernández Luciano Manuel
Fernández Raquel Graciela
Ferracuti Ignacio
Frances Pilar
Frega Pedro Nicolás
Galante Oscar Néstor
Gallo Mario
García Marisa Mónica
Gatto Mainetti Emanuel Alejandro
González Pablo
González Eyroa María Cristina
Graña Ana Belén
Hennings Martín
Larisgoitia María Victoria
Leiva Intelisano María Florencia
López Milton Alejandro
Marchesi Graciela Roxana
Melis César
Nebbia María Eugenia
Oliva Ángel Darío
Oya Martha
Palacios Ana Carolina
Paraber Aanabella
Pavón Flavia
Pérez Mantella Mariela
Peyrano Alberto
Ponce de León Juan Emmanuel
Pujol Sebastian
Raschella Piegaia Carla Estefanìa
Roggerone Nicolás
Romá Noel
Ronco Rautenberg Damián
Sala Gustavo Marcelo
Sesín Claudio Luis
Tapias Broder Ezequiel Marcelino
Tasada Juan Manuel
Valenzuela Alberto Darío
Vallejos Miguel Ángel
Zacarias Lourdes Natalia
Zanzio Jorge Rolando
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Poesía
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Colofón:14/10/2008
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Editorial:
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ISBN:978-9870227946
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[consultar] |
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104 páginas
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Castellano
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Sinopsis:
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De todos los géneros literarios, la poesía es la que goza de mayor divulgación secreta: su marginalidad responde a su esencia, su escritura alude al costado más introspectivo del hombre. Los demás géneros, como por ejemplo la dramaturgia, la novela o el ensayo, hasta se dan el lujo de ser más “útiles” a la hora de la puesta en práctica: un best-seller podrá ser llevado a la pantalla cinematográfica o una obra de teatro logrará ser adaptada para televisión bajo el formato de unitario o miniserie. La esencia del poema, en cambio, impide la transmutación. Tal vez porque, como afirma Santiago Kovadloff, “la poesía procura sostener en la palabra la inasible presencia de lo incógnito”. Esta cualidad dota al poeta de cierta sensación insomne. El estado de alerta es un compromiso ineludible en cada verso, pues hasta el sueño más inspirado deberá pasar por el tamiz de la vigilia, por el cedazo de la interpretación.
Pero este insomnio permanente no debe vivirse como un defecto o carga, sino como una bendición. Durante la ceremonia del descubrimiento, escribir poesía es consagrarse plenamente a las palabras, a todas y a cada una. La fuente de esa consagración responde al origen temporal y sucesivo del género: cada verso se desarrolla en un tiempo determinado (que establece el ritmo) y en cada verso las palabras se disponen una detrás de otra (que fija una continuidad en el espacio). Por otro lado, siempre he creído en aquella máxima de Goethe que afirma: todo poema es el resultado de una circunstancia, es decir, sobreviene gracias a un determinado estímulo exterior o interior. Dicha circunstancia, ya sea un obstáculo o un verdadero incentivo, despliega una realidad autónoma e irrepetible, un pequeño cosmos puesto a crecer sobre la página. Entre el estado de alerta y el estado de gracia, la revelación poética tiende un puente sobre el silencio, sobre ese río caudaloso en donde el lenguaje navega en todo su esplendor.
¿Cómo conservar ese esplendor? Sólo los verdaderos poetas lo saben. Quizás un cosquilleo, una luminosidad, una premonición. Y aquí reside “la inasible presencia de lo incógnito” mencionada por Kovadloff. La presente antología está habitada por incógnitas. Más de setenta poetas (seleccionados sobre doscientos) dan fe de sus aciertos sin otra carta de presentación que sus voces bajo el cielo de la hoja en blanco. Seleccionar poesía es, tal vez, una de las tareas más ingratas a las que se somete un escritor pues no existe un decálogo a seguir ni fórmula para argumentar esa delicada decisión final de incluir a algunos y excluir a otros. La polifonía resultante en un libro, muchas veces, depende de la permeabilidad de criterios no de la formación académica. Agradezco una vez más a Editorial Dunken el haberme convocado por quinto año consecutivo a formar parte de este maravilloso proyecto, que es darle la oportunidad de publicar gratuitamente a tantos poetas anónimos y comprometidos con su idiosincrasia y su época. Ignoro si seré justo en la selección, pero siguiendo las enseñanzas del poeta norteamericano Wallace Stevens, he de recordar (aún frente al riesgo o tentación de ser injusto) que “el poeta es el sacerdote de lo invisible”. Adoro esta definición pues tiene dos elementos en los que creo y he basado los primeros cincuenta años de mi vida: el sacerdocio y la invisibilidad.
Del primero, rescato el concepto de Robert Graves en su obra maestra “La Diosa Blanca”: el ejercicio, la entrega, la dignidad, el rito de una función milenaria tras la palabra ceremonial (la del poeta o brujo de la tribu, ambos junto a la fogata de la creación o ante la piedra del sacrificio). Del segundo, me adueño de esa propiedad volátil que produce lo invisible en un mundo regido mezquinamente por lo visible, de ese estado de levitación del auténtico poema que emociona, que nos lleva al borde del abismo para mostrarnos el primer y único paisaje, que nos abofetea con un verbo, nos envenena con el adjetivo maldito o nos seduce con el murmullo de la palabra amor pronunciada en cualquiera de sus formas. Por último, en poesía, como en cualquiera de las artes, se puede admirar el talento de una persona aunque no se comparta sus opiniones. Mi consejo es leer poesía de todas las épocas, de todas las razas, de todas las escuelas o corrientes, más allá de las empatías, simpatías, pasiones políticas y religiosas, idiomas o gustos personales. Se podrá coincidir o no con el material, pero aún de los pésimos poetas se aprende. Por fortuna, la literatura está cimentada no sólo por ideas sino por obras. Y es allí en donde hay que coincidir.
Que esta Poesía insomne desvele al lector tanto como a mí. Es mi mejor deseo en un mundo dormido a fuerza de ignorar el gran poema que es la vida.
César Melis
Agosto de 2007 |
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Prensa |
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Ale Dattole Iris Cristina
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Aramburú María Rosa
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Nació en la ciudad de Bernal, provincia de Buenos Aires, R. Argentina, en la década del 30. Desde su adolescencia se dedicó a sus dos grandes pasiones: literatura y la radioafición. Como radio telegrafista alcanzó la categoría superior en 1953 con la señal distintiva LU9DZN. Su maestro fue Dante H. Lugo (LU2DX), fusilado el 9 de junio de 1956 por la -revolución libertadora-. Estudió trompeta con el profesor Pascual Grisolía fundador, en 1939, de la Banda Sinfónica de Ciegos, única en el mundo. Sus músicos memorizan las partituras trascritas en sistema Braille, en la actualidad forma parte del plantel de dicho organismo. Como autor y compositor colaboró con los profesores Alberto Vernieri y Lilia Lavazza, incursionando en todos los géneros, especialmente en obras para niños con rítmica folklórica argentina. Su tarea literaria es poco conocida y como muestra alcanzan las siguientes líneas. |
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Ballester Máximo Roberto
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Máximo Ballester nació en Buenos Aires en 1964. Cursó talleres de literatura y de teatro. Escribe poesía. En 1998 publicó Disfraz al agua (Ediciones Ocruxaves), su primer libro de poemas. Participó de varias antologías. Tiene un libro inédito de poesía en prosa: En la orilla, escrito en 2003. Actualmente prepara un nuevo libro de poemas y escribe también aforismos, que piensa publicar en libro en un futuro.
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Barberena María del Rosario
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Carpi Elizabeth
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Elizabeth Carpi es profesora de Letras, profesora de práctica de la Enseñanza, Prof. De Investigación Eductativa, también Directora de Escuela primaria. Ha escrito libros para niños y adultos. Coordina talleres literarios y de creatividad. Pertenece al grupo de pintores de Corral de Bustos-Ifflinger y desarrolla una constante promoción de la lectura y de la Cultura. |
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Declerk Patricia Alejandra
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Fernández Raquel Graciela
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Gatto Mainetti Emanuel Alejandro
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González Eyroa María Cristina
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Larisgoitia María Victoria
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Leiva Intelisano María Florencia
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Melis César
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César Melis. Escritor y periodista nacido en Buenos Aires, en 1956.Ha publicado Lunar de Fuego (Vinciguerra, 1991), El libro de las noches (Nueva Generación, 1995), La sangre llama (Dunken, 1996), Bitácora del fugitivo (Vinciguerra, 1997), El signo y las vísperas (Dunken, 1998), La noche tatuada (Dunken, 2005) y El sexto continente (Dunken, 2006).Como compilador, seleccionador y prologuista, es responsable de las antologías Golpes al silencio (1995), De par en par (1999), Palabras de sueños (2003), Cuentos de los oficios (2004), Relatos andantes (2005), Poemas vivos (2005), Son puros cuentos (2006), Historias con voces (2006), Palabras que levitan (2006), Los rostros y las tramas (2006), Poesía encontrada (2007), El arca de los cuentos (2007), Poesía Insomne (2008), Ronda de cuentos (2008), Verso a Verso (2008) y Manos que cuentan (2009). Ha sido galardonado, entre otras, con las siguientes distinciones: Premio Quevedo (1978), Premio Universidades (1979), Premio “Los jóvenes en la SADE”, PEN Club, sede local (1984), Premio Dirección General de Bibliotecas (1994), |
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Ponce de León Juan Emmanuel
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Raschella Piegaia Carla Estefanìa
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Tapias Broder Ezequiel Marcelino
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Valenzuela Alberto Darío
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Alberto Darío Valenzuela nació en San Nicolás el 13 de mayo de 1966. Cursó la educación primaria en la Escuela Nº 10 y terminó la secundaria en la escuela de educación media Nº 2 de San Nicolás.Tras su paso por el seminario de San Nicolás(cuatro años) inició y culminó sus estudios terciarios obteniendo su primer título de profesor en Filosofía – Pedagogía y Psicología en 1996. A partir de esa fecha se encuentra dando clase en el Colegio Don Bosco y el CENS 451 de su ciudad. En el año 2006 obtuvo su segundo título de profesor, esta vez en Lengua y Literatura.Poeta, narrador y ensayista obtuvo premios y menciones en los tres géneros. Participó, con su obra, en diversas antologías, entre ellas El decir textual (Ediciones de los Cuatro vientos, 2007); Poesía encontrada (Editorial Dunken, 2007); Poesía Insomne (Editorial Dunken 2007); Verso a verso (Editorial Dunken, 2008) Antología 2007 – “escritura sin frontera” (editorial Raiz Alternativa) tomo I; Letras argentinas de hoy (Editorial De los Cuatro vientos, 2007). Publicó ensayos en la Revista del Instituto de Formación Docente y Técnica 127, donde también se desempeña como docente. En el año 2005, el sello editorial Yaguarón Ediciones, publicó su primer libro individual de poemas El árbol dormido. |
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