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Llegó un nublado martes de junio del -75. Todo comenzó en la difusa Buenos Aires y, desde entonces, cada rincón de esa inmensidad se hizo un poco suyo. Eterno estudiante de Derecho, visitante itinerante en artes diversas y dudoso escritor, poeta, cuentista o algo parecido. No obtuvo título de nada, no es profesor destacado en materia alguna, no es presidente de ninguna honorable institución ni se diplomó en grandilocuentes casas de estudios. Es apenas una persona común, de esas que puede uno descubrir en cualquier esquina, en cualquier bar, o en tablas gratamente pobladas por el escepticismo y la ilusión, puesto que la totalidad en él es paradoja. En ocasiones suele sentir que todo sabe, y en otras, las más, que nada ha sido destinado a ser aprehendido por él. Si algo hay que destacarle, no vamos a saberlo ahora; es común que sólo el tiempo se encargue de esos menesteres. |