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Carlos Cambareri nació en la Capital Federal en mayo de 1947. Se crió en el barrio de Palermo Viejo, en una casa que funcionaba como sindicato.
Su padre era el casero y, con el tiempo, llegó a ser el secretario general del sindicato.A los nueve años tuvo su primer empleo como cadete y limpió frascos en la farmacia del barrio. A partir de allí, se desempeñó en distintos oficios: desde aprendiz de mecánico hasta vendedor en diferentes rubros; profesión esta última que, como suele decir, no abandonó jamás, y fue vendedor de libros, de prepizzas, de matafuegos, de vinos y de especies, entre otros.
También se desempeñó por corto tiempo en una incipiente actividad: la de modelo publicitario, hasta que a los veintiún años recaló como vendedor y visitador en la industria farmacéutica.
Industria esta en la que se desarrolló toda su vida, hasta que a los treinta y ocho años tuvo su primera compañía farmacéutica, y llegó con el tiempo a ser presidente de una de las cámaras que agrupan a las empresas del sector.
rubros; profesión esta última que, como suele decir, no abandonó jamás, y fue vendedor de libros, de prepizzas, de matafuegos, de vinos y de especies, entre otros.
También se desempeñó por corto tiempo en una incipiente actividad: la de modelo publicitario, hasta que a los veintiún años recaló como vendedor y visitador en la industria farmacéutica.
Industria esta en la que se desarrolló toda su vida, hasta que a los treinta y ocho años tuvo su primera compañía farmacéutica, y llegó con el tiempo a ser presidente de una de las cámaras que agrupan a las empresas del sector.
El autor suele definir su vida como una constante parábola, y esta fue una de ellas, desde aquel primer empleo de limpiador de frascos en una botica, hasta dueño de un laboratorio farmacéutico.
La época más negra del país lo encontró militando políticamente: en 1973 fue fiscal general del FREJULI, lo que le provocó más de una desventura y el abandono de la carrera de filosofía en la UBA.
Si bien este es su primer libro editado, es autor de numerosos ensayos y poemas. Sus tres pasiones son y fueron la lectura, las mujeres y el fútbol.
Tuvo su primer hijo a los veinte años y el penúltimo a los treinta y siete.
Este graduado en comercialización se define como “un frustrado profesor de filosofía devenido en exitoso marketinero, y un fracasado libertino en aras de sus sólidos principios”.
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