Editorial Dunken realiza únicamente ediciones de libros cosidos con hilo en pliegos de 16 páginas, resguardando de esta forma la calidad gráfica de todas sus publicaciones. Nuestra editorial reivindica esta práctica como una forma de jerarquizar las obras de todos nuestros autores. El alzar manualmente los pliegos, la intercalación, el trabajo artesanal de la costura, el corte del hilo y anudarlo al final de cada ejemplar, la colocación de la tapa y el procurar la cuadratura del lomo resultan trabajos que ponderan el esmero de un impresor que ama el libro, haciendo que a cada biblioteca y a las manos de cada lector llegue un libro digno, bienvenido por su duración y estructura.
Quizá muchas veces, como lector, habrá renegado porque el libro que tenía en sus manos se convertía en un despiadado block de hojas sueltas. Habrá adquirido la molesta gimnasia de leer el libro amarrándolo con ambas manos para no quebrar el lomo. Porque por siempre recordará la vez en que, cuando para tomar una nota, leer más plácidamente o por una simple interrupción en la lectura ensayó poner el libro abierto sobre una mesa. Para eso debió doblar el lomo del libro. Pero no bien comenzó a arquearlo, ¡ay!, ¡se quebró! Hasta escuchó un ruido seco. A partir de ese momento, las hojas se desprendieron cada vez que pasaba de una página a la otra... se caían, volaban, alteraban su orden... y se perdían... El libro estaba perdido. Pero perdido desde el momento en que se editó, porque ya no era libro desde su nacimiento: no estaba formado por pliegos.
Hoy nos dicen que eso era hasta hace unos años, que ahora la cola empleada es elástica. Y hasta nos hacen referencia a la guía telefónica, sin advertir que, de paso, denigran a nuestro libro al compararlo con una herramienta perecedera, doméstica y de consulta administrativa, que al tiempo vemos tirada en la calle. Aunque la actual cola sea más elástica, lo mismo las hojas están pegadas y el libro, como tal, carece de una presentación en pliegos que permita su posterior encuadernación artesanal. Pero aún hay más. El libro está destinado a una larguísima vida. Su tiempo debe ser para siempre. ¿Y qué pasará cuando esa cola se seque?
Últimamente ha surgido la modalidad de imprimir libros en el papel comercial denominado oficio y doble oficio, que se emplea –uno u otro– según el espacio de impresión de cada máquina, y que ha producido un muy generalizado y nuevo formato de libro de 17 x 22 cm. Vale decir, el común papel oficio doblado al medio presenta un tamaño de visión cuadrada y afeada. Además, es incómodo y de difícil guarda en las bibliotecas bien planeadas.
Editorial Dunken se empecina en pretender una nobleza gráfica cada vez más incomprendida. Sigue siendo la hoja grande de papel la que debe pasar por sus cilindros para transformarse en pliegos.